En primer lugar, hay que decir que la Wicca es el nombre de una sola religión, pero que hay muchas maneras de practicarla. La Wicca está basada en las religiones primitivas que se hacían en Europa durante el Paleolítico y las épocas prerromanas, aunque como no se trata de una fé dogmática y cerrada, ha ido incorporando elementos de otras prácticas religiosas. Y es que la mayor parte de los practicantes de la Wicca no perciben su fe como el único camino de llegar a lo divino, y una sola persona puede llegar a fundar la rama de la Wicca sin que esto implique herejía ni nada por el estilo. Es más, muchos de los practicantes de la Wicca trabajan en solitario, sin estar en ningún círculo. No por ello es una forma de adoración menos válida.
Sólo hay una regla a la que se adieren todas las brujas y los brujos Wicca: "Haz lo que quieras, con tal de que no hagas daño a nadie". Esta regla no significa que todo esté permitido si se le encuentra una justificación. Significa que hay que meditar muy bien las consecuencias de cada acción que emprendamos. Muchas brujas se adhieren también a la regla de los treses: "Cada acción que emprendas, sea buena o mala, te será devuelta multiplicada por tres".

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